Termina la fase de prospección de frutales tradicionales de El Grado y Artasona

El pasado sábado 27 de octubre, el Ayuntamiento de El Grado convocó a los vecinos y
vecinas del municipio a participar en el segundo encuentro vecinal dentro del proyecto para la recuperación y conservación de variedades frutícolas tradicionales de la huerta de El Grado.

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La Red de Semillas de Aragón participa en este proyecto coordinado por “Entorno natural y social”, en el que también están implicados el Ayuntamiento de El Grado, la Biblioteca verde de El Grado, el CITA, y Del campo al plato.

Los resultados del trabajo de prospección fueron presentados a la veintena de personas
que participaron en el encuentro, entre ellas, los informantes que facilitaron la identificación de las variedades frutícolas tradicionales, otros habitantes interesados en el proyecto y en sus futuras fases, así como la corporación municipal.
Entre los 58 árboles registrados, se encuentran una multitud de manzaneras (Verde
doncella, roya, starking, etc.), pereras (de San Juan, blanquilla, de agosto, etc.), cereceras
(entre ellas la cerecera de Artasona distinguida como árbol singular de la pedañía),
melocotoneros, membrilleros, caquis, figoneros, higueras, ciruelos, etc. Dichos ejemplares de más de 30 años para la mayoría de ellos (otros más jóvenes por haber sido multiplicados por algunos hortelanos del municipio para su conservación), estaban generalmente en estado de cuidado, si bien algunos necesitan un cuidado urgente si se quieren conservar.
Todas estos ejemplares han sido registrados con datos sobre el conocimiento local de las
variedades en cuestión, sus partes aprovechables, sus características organolépticas
cuando el fruto era lo bastante maduro, además de los datos fisiológicos y gráficos de los
ejemplares. Por otra parte, se aprovechaba los momentos de entrevistas con los
informantes para obtener un histórico de la producción y comercialización de la variedades tradicionales y las razones de su abandono. Entre ellas, se encontraban la multiplicación de las enfermedades y el coste de los plaguicidas, el éxodo rural, la pérdida de transmisión del conocimiento entre generaciones, el individualismo, la fluctuación del mercado agrícola, y la sustitución del capital tierra y por el capital financiero. En busca de soluciones, se reflexionaba también sobre cómo recuperar las zonas de huertas de El Grado. En resumidas cuentas, se destacaba lo siguiente: sacar provecho de las enseñanzas del pasado y adaptarlas al presente, para asegurar el futuro.

La resistencia al cambio climático de las variedades tradicionales, sus características organolépticas, el aprovechamiento de los cultivos, la diversificación en la agricultura, a la par que la modernización de las fincas, las técnicas de cultivo y la inversión en maquinaria apropiada, tanto como la búsqueda de equilibrio entre rendimientos y salud ambiental y de los agricultores/as, y, no menos importante, el hecho detener o despertar interés por la agricultura y estar dispuesto/a a trabajar de manera constante, con el apoyo de la administración pública, son todos ellas reflexiones que resaltaron las personas informantes durante las entrevistas para revitalizarla huerta.

De manera complementaria a estas reflexiones personales, se identificaron concretamente,a través de una tertulia de cierre del encuentro vecinal, terrenos y candidatos/as que pudieran estar dispuestos a plantar y cuidar algunos de los árboles frutales registrados como parte de la experimentación in situ que complementaría la experimentación ex situ que llevaría a cabo el CITA. Ello con el objetivo final de conservar la biodiversidad agrícola y de fomentar un complemento económico para las familias de El Grado y quien sabe si una forma de vida de posibles nuevos pobladores.